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Fertilidad 20 mayo 2020| By Minifiv

Endometriosis e infertilidad: ¿inseparables?

Como un caballo de Troya, la endometriosis no siempre se manifiesta con complicaciones, si bien repercute en la capacidad reproductora de la mujer hasta en un 40 % de los casos. La endometriosis se basa en el crecimiento del tejido endometrial fuera del útero de la paciente. Este tejido ‘fuera de sitio’ se elimina durante cada menstruación, produciendo problemas por acumulación o cicatrización. En este artículo vamos a intentar esclarecer qué es la endometriosis, cómo se relaciona con la infertilidad y a explorar el modo en que la medicina más vanguardista puede hacerle frente.

 

Cómo se manifiesta la endometriosis

El Instituto Nacional de la Salud de los EE.UU. (NIH) informa de que son muchos los casos en los que el dolor pélvico podría venir acompañado de un diagnóstico de endometriosis, quedando ligado este dolor a la enfermedad hasta en un 75 %. Este dolor pélvico puede verse intensificado durante los días correspondientes a la regla, haciendo del ciclo menstrual algo muy doloroso y causando incluso cólicos en sus formas más intensas. Estos dolores se pueden localizar en el intestino o la parte baja del abdomen.

En lo que se refiere a las relaciones íntimas y a la sexualidad, las pacientes con endometriosis pueden experimentar dolor intenso durante y después del sexo, impidiendo una práctica completamente satisfactoria del mismo (dispareunia o coitalgia).

Puedes obtener más información sobre las implicaciones de la endometriosis en la capacidad para quedarse embarazada, para ello puedes echar un vistazo a nuestro blog.

La endometriosis incide sobre la calidad de las relaciones sexuales en pareja, si bien va más allá del ámbito fisiológico. Cuando una paciente no puede desarrollarse en su esfera sexual, esto puede venir acompañado de frustración, descenso en la autoestima e impacto emocional, derivado de la idealización sobre la maternidad y la incomprensión social del fenómeno. Por lo tanto, se considera que la endometriosis es una enfermedad que afecta también al ámbito psicológico.

 

Un enemigo silencioso

En los últimos años, los avances tecnológicos en el campo de la detección temprana de la endometriosis, así como la eficacia de la tecnología de reproducción asistida, han permitido un conocimiento más detallado de la forma en que la endometriosis ataca al organismo, pudiendo llegar a mencionarlo como un enemigo silencioso si paramos a observar con detalle su modus operandi.

Las pacientes con endometriosis suelen acudir por primera vez a consulta por dos motivos: por dolor pélvico crónico o por infertilidad. Debido a las connotaciones culturales de la regla, es posible que la paciente haya aguantado el dolor estoicamente, tal vez como parte del proceso de un periodo menstrual normal. Cuando esto sucede, el especialista puede realizar una ecografía, o bien indicar en los casos más avanzados una laparoscopia, técnica con la que se observará el interior de la cavidad pélvico-abdominal y evidenciar el crecimiento de tejido del endometrio fuera del útero, extendiéndose por los ovarios, trompas de Falopio, intestinos u otros órganos.

Este mismo tejido que ha crecido fuera de lugar también se desprende durante los ciclos menstruales, produciendo así un sangrado doloroso. Tras muchos periodos con la sintomatología descrita, se le pueden añadir síntomas como cansancio, fatiga crónica e incluso alteraciones del estado de ánimo como consecuencia de la resistencia al dolor, más patentes si esta resistencia se ha sostenido un largo periodo de tiempo; poniendo de manifiesto los daños colaterales de la enfermedad. Es aquí cuando empiezan a aparecer aquellos síntomas psicológicos que podrían dificultar el estado emocional adecuado para la producción de óvulos y por lo que disponemos de un departamento de asistencia psicológica y orientación durante el proceso:

El golpe más contundente de la endometriosis a la capacidad reproductiva tiene que ver con la obstrucción de los órganos directamente relacionados con la fertilidad: los ovarios y las trompas de Falopio. Cuando el tejido endometrial crece de manera anormal hacia dichas áreas, colapsan y obstruyen mecánicamente el órgano reproductor femenino, dificultando los ciclos de ovulación periódica y la consecuente imposibilidad de ser fertilizados. Ese es el quid de la cuestión y la relación más directa de la infertilidad con la endometriosis.

Llegados a este punto, cabe mencionar que la gravedad de los síntomas no siempre se corresponde con la extensión anatómica de la enfermedad, por lo tanto, no es necesario que aparezcan grandes superficies de tejido endometrial sobrante para empezar a notar los síntomas más desagradables. La amplitud de la enfermedad cambia, desde observarse pocas y pequeñas lesiones, que no llegan a distorsionar la anatomía del útero, hasta constatar endometriomas ováricos y nódulos, que llegan a transformar la anatomía pélvica normal y sus funciones, sobre todo cuando se dan en el peritoneo, ovarios, saco de Douglas o ligamentos uterosacros.

Los investigadores lo saben, los doctores también… y ahora, un poco por encima, tú también empiezas a conocer un poco más sobre esta enfermedad. Puede que te estés preguntando cómo podría un óvulo hacer su recorrido normal si la vía por donde tiene que pasar está obstruida, tal vez empezando a vincular la frustración e impacto emocional derivados de una enfermedad con la posibilidad de concebir. Porque si bien se han descrito los factores fisiológicos más relevantes, no podemos dejar de mencionar el papel de las emociones y sus correlatos psicológicos sobre la madre a la hora de querer concebir un bebé. Esto se debe a que el manejo de las pacientes con endometriosis y que además tienen deseo reproductivo puede llegar a ser muy diferente al de aquellas pacientes sin problemas de fertilidad.

 

 

Recuperar la fertilidad: una esperanza fundada

Hay diversas formas de hacerle frente a este enemigo silencioso que es la endometriosis, todas ellas varían en función del grado de extensión del tejido, afectación sobre el mismo y sintomatología. En un primer momento, o en casos donde la afectación sea leve, se pueden utilizar tratamientos hormonales; incluso con el uso de anticonceptivos, esperando que estos disminuyan el dolor. Si un tratamiento hormonal no es suficiente, se podría plantear a la paciente el uso de analgésicos para controlar el dolor.

El tratamiento quirúrgico tiene como objetivo eliminar el endometrio que ha crecido fuera del útero. Una forma de llevarlo a cabo es a través de la laparoscopia, donde a través de una incisión y cicatriz mínima se eliminan los implantes de endometriosis. Una vez pasado el susto de la intervención quirúrgica y verificada la recuperación de la misma, los especialistas pueden empezar a valorar las opciones de recuperación de la fertilidad.

Entre el conjunto de técnicas destacan la inseminación intrauterina y la fecundación in vitro (FIV). Si se opta por la inseminación intrauterina, se procederá a situar espermatozoides sanos en el útero para acercarlos al óvulo, esperando que dicha proximidad física facilite el encuentro. Sin embargo, si la endometriosis ha producido cambios anatómicos funcionales, se podría considerar directamente la fecundación in vitro (FIV) si hay afectación ovárica. En ese caso, un óvulo y un espermatozoide se unen en un placa de laboratorio, bajo las condiciones adecuadas. Esto permite que el espermatozoide fecunde directamente al óvulo y si esto sucede ya tendremos embrión que se implantará en el útero de la paciente.

La formación continua, pasión por los cambios que implican mejora y nuestra amplia experiencia nos avalan para que nos des una oportunidad para asesorarte en tu proceso para recuperar la fertilidad. Sabemos que cada caso requiere de un enfoque único y exclusivo, capaz de responder a las necesidades de cada paciente individual, ya sea físicas como psicológicas.