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Infertilidad 04 May 2017 | By

¿Qué es y qué consecuencias tiene el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO)?

El Síndrome de Hiperestimulación Ovárica (SHO) se define como la complicación derivada del tratamiento de estimulación ovárica aplicado en la mayoría de procesos de reproducción asistida indicados para solucionar los problemas de fertilidad. Se produce como consecuencia de una respuesta exagerada del organismo femenino a la medicación hormonal administrada.

Actualmente existen métodos para prevenirlo y controlarlo, sus consecuencias pueden llegar a ser graves. Por ello, en la Clínica Minifiv apostamos por dar bajas dosis de estimulación ovárica con la intención de mejorar la calidad de los óvulos y reducir posibles alteraciones en la mujer tales como el síndrome de hiperestimulación ovárica, del que hablamos en este artículo.

 

Causas del síndrome de hiperestimulación ovárica

Como hemos comentado, el SHO deriva del tratamiento de hiperestimulación ovárica que se da para favorecer el desarrollo de más de un óvulo en un mismo ciclo, que es lo que ocurriría de forma natural. Cuando es excesivamente estimulado, el ovario se hincha más de lo esperado y se produce un aumento de la permeabilidad de los vasos sanguíneos. Esto lleva a la extravasación de fluidos del sistema vascular y su acumulación en la cavidad peritoneal (abdomen) y torácica.Suele ocurrir tras la ovulación, es decir, una vez los óvulos han salido del ovario hacia las trompas de Falopio. Se produce generalmente por administrar la hormona hCG para desencadenar la ovulación después de haber dado gonadotropinas como protocolo de estimulación. Es muy poco frecuente que este síndrome aparezca tras administrar otro tipo de medicación como pudiera ser el citrato de clomifeno.

 

¿Cuáles son los síntomas y consecuencias más graves?

Una mujer puede padecer el síndrome de hiperestimulación ovárica de forma más o menos grave y, en función de ello, manifestar síntomas más o menos molestos. Generalmente se contemplan dos tipos o grados de SHO:

 

SHO leve o moderado

Afecta a cerca del 6-10% de las mujeres sometidas a fuertes tratamientos de estimulación ovárica. Es común que desaparezca por sí solo, sin necesidad de tratamiento. Los síntomas más común que pueden derivarse son:

  • Distensión del abdomen
  • Dolor abdominal
  • Pesadez
  • Mareo y malestar
  • Cansancio
  • Baja concentración de sodio y elevada de potasio
  • Hipotensión
  • Diarrea
  • Náuseas

SHO grave o severo

Ocurre en muy pocas ocasiones (alrededor del 0,5-2%) pero cuando aparecen los síntomas debe ser tratado con detenimiento y, en la mayoría de los casos, requiere hospitalización. Además de intensificar los síntomas anteriores, puede causar:

  • Disminución de la micción (orina)
  • Dificultades respiratorias
  • Fiebre
  • Aparición de coágulos en las piernas
  • Vómitos
  • Dificultad para tolerar los líquidos
  • Taquicardia
  • Anomalías en los resultados del análisis sanguíneo

Ésta es la razón por la que la estimulación ovárica de los procesos de fecundación in vitro e inseminación artificial requiere un control riguroso de la dosis.

 

Factores de riesgo

Existen varios factores que pueden hacer aumentar el riesgo de padecer las consecuencias de la hiperestimulación. Los más destacados son:

Edad

Las mujeres jóvenes, especialmente las menores de 30 años, tiene un mayor número de óvulos. Por esto, la probabilidad de responder de forma elevada a la estimulación ovárica es mayor.

Índice de masa corporal (IMC)

Las mujeres delgadas o con menor IMC necesitan un mayor control de la estimulación ovárica, pues algunos estudios indican que son más propensas a padecer el SHO debido a la mayor concentración hormonal recibida.

Nivel de estradiol en sangre

Aunque no hay establecido un valor límite determinado, se considera que el riesgo de SHO es mayor cuando el valor de estradiol en sangre el día de la administración de la hCG es superior a los 2.500 pg/ml o cuando hay un elevado aumento repentino del valor de estradiol.

SHO previo

Haber tenido en ciclos anterior algún episodio de este síndrome aumenta el riesgo de volver a padecerlo.

Síndrome de ovario poliquístico (SOP)

Varios estudios relacionan de forma directa el SOP con el SHO, debido principalmente a factores característicos del SOP como el hiperandrogenismo o la hiperinsulinemia, que podrían aumentar la respuesta a la estimulación.

 

¿Cómo se puede prevenir el Síndrome de Hiperestimulación del ovario?

El SHO aparece ligado a la administración de la hCG, hormona administrada para inducir la ovulación antes de la inseminación artificial o de la punción ovárica en los ciclos de FIV. Por tanto, en caso de sospechar la aparición del síndrome, podemos evitar dar la hCG como medida preventiva. En caso de no dar hCG, se deberá desencadenar la ovulación con otro tipo de fármacos como los agonistas de la GnRH.

Otra opción, especialmente para los casos menos graves, sería reducir la dosis de hCG y disminuir así el riesgo de SHO. En los casos graves, la cancelación del ciclo y la congelación de los embriones para ciclos posteriores es una opción que, aunque no consigue prevenir los efectos del síndrome de hiperestimulación a corto plazo, evita su agravamiento como consecuencia del embarazo.

 

Tratamiento del síndrome de hiperestimulación ovárica

Si las medidas preventivas enunciadas anteriormente no resultan efectivas y la mujer padece los efectos secundarios del síndrome de hiperestimulación, se deberá indicar el tratamiento más adecuado en función de su condición personal.

El tratamiento es ambulatorio en los casos leves (no requiere ingreso hospitalario) y se basa en la administración de analgésicos, análisis y ecografías regulares, reposo, ingesta de líquido en abundancia y control exhaustivo de la evolución de los síntomas. El SHO grave requiere hospitalización para un riguroso control y vigilancia de los síntomas y posibles complicaciones.

Aunque hemos visto que existen formas de controlar y prevenir el SHO, éste puede derivar en consecuencias graves para la salud de la mujer. Por esta razón, en Minifiv ofrecemos primeras soluciones para la infertilidad basadas en protocolos de mínima estimulación. De esta manera, conseguimos evitar efectos adversos como los del síndrome de hiperestimulación ovárica.


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