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Fertilidad 17 julio 2020| By Minifiv

Cambios en mi ciclo menstrual: ¿a qué se debe?

Los cambios que se dan durante el ciclo menstrual suelen manifestarse a través de alteraciones en el estado de ánimo y en periodos en los que la posibilidad de fecundación aumenta. Los motivos por los que puede cambiar el ciclo menstrual pueden ser endógenos —programados por el reloj biológico de cada mujer— o exógenos. Estos últimos hacen referencia a aspectos más controlables como, por ejemplo, la alimentación, el estilo de vida o el ambiente externo.

El ciclo menstrual abarca un periodo de 25 a 30 días, aunque a veces puede variar y darse cada 21 o hasta 35 días. Es frecuente que durante los primeros años desde la aparición de la primera regla este ciclo menstrual (que finaliza con la menopausia) se produzca en distintos intervalos de tiempo. En cada uno de estos ciclos menstruales se producen procesos fisiológicos de maduración y renovación del endometrio, la mucosa que cubre el interior del útero, que se descama y regenera cada 28 días. No hay que confundir el ciclo menstrual con la regla, que dura de 3 a 6 días de media.

¿En qué consisten estos cambios en el ciclo menstrual?

Durante esos 28 días de media, tienen lugar los procesos de maduración y renovación del endometrio. En el ciclo menstrual se pueden diferenciar claramente dos fases, ambas de unos 14 días de duración.

La primera parte de este ciclo arranca con la menstruación, que dura entre 3 y 6 días de media aunque, en ocasiones, puede llegar a 8. Con esta el útero se desprende del endometrio -la membrana que lo recubre- y se produce la sangre menstrual, que desciende por el cuello uterino y sale del cuerpo por la vagina. Tras el periodo y hasta que se produce la ovulación, comienza la fase proliferativa. En esta, el útero responde al estrógeno producido por los folículos, engrosando el endometrio que se había desprendido durante la menstruación. Paralelamente, durante la primera parte del ciclo menstrual tiene lugar la fase folicular, en la que la hipófisis -una glándula endocrina del cerebro- genera la hormona foliculoestimulante, que indica a los ovarios que preparen un óvulo.

Aproximadamente a la mitad del ciclo menstrual se produce la ovulación, por la cual el ovario de la mujer libera un óvulo en la trompa de Falopio. Si un espermatozoide lo fecunda y éste se adhiriera a la pared del útero, se produciría un embarazo. Los días anteriores y posteriores a la ovulación se consideran el momento ideal para aumentar las probabilidades de fecundación.

La segunda parte del ciclo menstrual, que comienza el día 15 y se extiende hasta el último día, se conoce como fase lútea. Durante esta, el folículo que contenía el ovario se transforma en el cuerpo lúteo y empieza a producir progesterona y estrógeno. Este aumento hormonal finaliza con el embarazo o, en el caso de no darse, con la luteólisis. Durante el segundo periodo del ciclo menstrual, hasta un 80% de las mujeres pueden reportar síntomas desagradables, como la proliferación de acné, sensación de cansancio y un aumento en el volumen de los senos. En un 20% de las pacientes, se pueden manifestar con una relativa intensidad, llegando a interferir incluso en la vida normal de la mujer. Es una fase ideal para quemar adrenalina: muchas pacientes reportan una disminución del cansancio gracias al ejercicio físico. Con el deporte se pueden generar las endorfinas necesarias para contrarrestar la sensación de fatiga de esta fase del ciclo y estabilizar el estado de ánimo.

 

¿A qué se deben las irregularidades en el ciclo menstrual?

Son muchas las causas que influyen en la alternación de los ritmos del ciclo menstrual. En primer lugar, la ausencia de la regla podría ser la primera señal de un embarazo. En este caso, el ciclo menstrual se interrumpe, dando lugar a todos los procesos necesarios para acomodar al futuro bebé dentro del útero. Además, como regla general, la lactancia retrasa el retorno de la menstruación.

En segundo lugar, podemos encontrarnos con variables relacionadas con la alimentación, como pacientes que sufren una pérdida de peso acelerada o que realizan ejercicio excesivo, impidiendo la correcta asimilación de los nutrientes e interrumpiéndose los procesos relacionados con un ciclo menstrual. Si se presenta un trastorno alimenticio, ya sea una fuerte pérdida de peso o anorexia extrema, sería recomendable seguir a cabo las recomendaciones de los especialistas para superarlo y recuperar la normalidad de las fases del ciclo menstrual.

También pueden darse otros trastornos relacionados con los ovarios que provoquen irregularidades en el ciclo menstrual, como es en el caso del síndrome del ovario poliquístico. Las pacientes que lo sufren pueden presentar unos ovarios agrandados con acumulaciones de líquido, que pueden observarse al realizar una ecografía. Otro de estos trastornos es la insuficiencia ovárica prematura, en el que la función ovárica normal se ve alterada antes de los 40 años, presentando periodos menstruales irregulares que se pueden prolongar durante años.

Las alteraciones en el ciclo menstrual también pueden tener que ver con una enfermedad inflamatoria en los órganos genitales o con fibromas uterinos, crecimientos no cancerosos del útero que pueden provocar menstruaciones intensas y prolongadas. Otra variable a tener en cuenta son las alteraciones psicológicas de las pacientes. El estrés podría generar cambios en el hipotálamo que interfieren con la actividad hormonal propia del ciclo menstrual.

Los beneficios de los cambios que producen los ciclos menstruales

Algunas de las alteraciones que se producen durante los ciclos menstruales normales pueden ayudar a evitar la sequedad vaginal, calmando sensaciones desagradables como el picor, el escozor o el malestar. Los ciclos menstruales favorecen, asimismo, al equilibrio de la flora vaginal, actuando como protección ante posibles infecciones. Otro aspecto igualmente relevante son los niveles de pH vaginal, en los que el ciclo menstrual ejerce su influencia, manteniendo estos valores entre el 4.0 y el 4.5, idóneos para fomentar los procesos biológicos que tienen lugar dentro del útero.

En última instancia, los procesos y los cambios relativos al ciclo menstrual son considerados como normales y benignos, necesarios para preparar al organismo durante el periodo fértil de la mujer. No obstante, las características de cada paciente hacen que las observaciones que aporta al especialista sobre sí misma y sobre el conocimiento de su propio cuerpo sean elementos muy valiosos para la estabilización y mejora de las irregularidades durante las fases del ciclo menstrual, pudiendo ser determinantes a la hora de orientar mejor al médico que trata de ayudarla.

 

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