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Fertilidad 14 abril 2021| By Minifiv
Comité Editorial Blog miniFIV

¿Qué es el fallo de implantación?

El fallo de implantación supone uno de los grandes retos para los profesionales de reproducción asistida, que buscan las mejores tasas de éxito; y para los pacientes, que ven cómo su esfuerzo físico y económico no tiene la recompensa del embarazo. Hoy en nuestro blog, el Doctor Alfonso Bermejo, director médico de miniFIV nos habla del fallo de implantación y de las distintas pruebas que se realizan para determinar sus causas, aunque esta sigue siendo una cuestión compleja en la que la investigación en reproducción asistida continúa.

La calidad de los embriones

Desgraciadamente no existe a día de hoy una definición única para establecer a partir de qué número de embriones transferidos podemos establecer el fallo de implantación. Pero sí debe haber un requisito fundamental, y es que los embriones transferidos hayan sido de buena calidad. Si la calidad es baja o se trata de embriones que alcanzan con dificultad el estadio de blastocisto, realmente estaríamos ante el problema de infertilidad de la pareja y no deberíamos caer en el error de buscar otras causas ajenas al embrión.

En el caso de acumular transferencias negativas pese a la buena calidad embrionaria, el ginecólogo, junto a los pacientes, puede decidir parar en algún momento del proceso y plantear la realización de pruebas con el objetivo de identificar y tratar posibles causas del fallo de implantación.

Durante estos últimos años de expansión y desarrollo de los tratamientos de fertilidad, son muchas las pruebas y tratamientos propuestos para el fallo de implantación. Sin embargo, debemos de ser autocríticos pues muchas de estas pruebas y alternativas han comenzado a aplicarse con poca o ninguna base científica que apoyara o justificara su uso. Y lo que es más grave: en ocasiones, estas pruebas llevan asociadas tratamientos médicos o quirúrgicos de los que también carecemos de respaldo científico para su aplicación.

Pruebas para estudiar el fallo de implantación

Entre los análisis más habituales que se realizan para estudiar el fallo de implantación encontramos:

  • Pruebas de coagulación: se trata de alteraciones hematológicas que favorecen la trombosis (el exceso de coagulación), impidiendo la implantación correcta del embrión o su evolución normal. Aunque existe una amplia lista de problemas, la mayoría se tratan con antiagregantes, heparina o la combinación de ambas.
  • Pruebas uterinas: podemos descartar problemas anatómicos (miomas, malformaciones, pólipos, adherencias…) mediante la histeroscopia (que permite visualizar directamente la cavidad) o mediante la ecografía 3D, que nos ha dado la posibilidad de ver la cavidad desde un corte coronal que antes solo era accesible por resonancia magnética. Hoy en día también es posible valorar si existe un problema de receptividad endometrial, de forma que la ventana de implantación de la paciente pueda estar desplazada y haya una asincronía entre la preparación del endometrio y los días de desarrollo del embrión. Además, en los últimos años ha cobrado especial importancia el estudio de la flora endometrial, y como su alteración y la presencia de una inflamación crónica del endometrio (endometritis crónica) pueden aumentar el riesgo de fallo de implantación o aborto.
  • Pruebas inmunológicas: aunque es un área controvertida y en constante evolución, los test inmunológicos son de aplicación cada vez más frecuente en reproducción asistida. De forma general, se intenta valorar si el sistema inmune de la paciente responder ‘en exceso’ ante la genética embrionaria que no es propia (bien de la pareja o de la donante), reduciendo las tasas de éxito.
  • Estudio genético de los embriones: la alteración cromosómica de los embriones es, sin duda, la gran causa de fallo de implantación y aborto, sobre todo en pacientes por encima de los 38 años. Quizá es la parte más difícil de asumir, puesto que además tampoco podemos modificarla, pero es a día de hoy el factor más relevante. El diagnóstico genético preimplantacional permite analizar los embriones cromosómicamente antes de su transferencia, de forma que evitamos transferir embriones que solo pueden dar lugar a negativos o abortos.
  • Estudio genético de los pacientes: es habitual solicitar los cariotipos de la pareja, que nos confirmarán que su constitución cromosómica es normal. En caso de estar alterado alguno de los dos, la indicación habitual es la de realizar diagnóstico preimplantacional de los embriones o bien, si los pacientes lo aceptan, el cambio del gameto afectado.

 

En miniFIV valoramos individualmente a cada paciente con fallo de implantación, intentando centrar el esfuerzo físico y económico en las pruebas que realmente pueden aportar un cambio en el pronóstico de los pacientes.

Si quieres contactar con nosotros para una primera consulta pre-concepcional, puedes hacerlo llamándonos al 900 053 653 o rellenando nuestro formulario electrónico. Recuerda que es aconsejable realizar una primera visita si el embarazo natural no llega después de un año de relaciones sin medidas de protección, o de 6 meses en el caso de que la mujer tenga 35 o más años. En miniFIV somos expertos en tratamientos con medicación suave, reduciendo las hormonas necesarias para la estimulación ovárica.